Golpes en la Cabeza
Los golpes en la cabeza o traumas de cráneo en niños son accidentes muy comunes que representan un problema de salud pública en pediatría debido a su frecuencia y a la gran cantidad de visitas a los servicios de emergencias. En general son una causa importante de morbilidad y mortalidad en la infancia.
A pesar de esta preocupante información, mis estimados padres les comparto que la mayoría de estos golpes son benignos y pueden prevenirse con sencillas medidas de seguridad.
En los bebés la mayoría de los golpes son benignos porque sus huesos son blandos, están separados y se encuentra abierta su fontanela anterior (mollerita); actuando todas estas características como mecanismos de amortiguación.
Los traumas de cráneo ocurren con más frecuencia en menores de 5 años debido a una gran cantidad de factores como: inicio de la deambulación, poca coordinación de movimientos, falta de experiencia para medir los riesgos, curiosidad, los procesos de neurodesarrollo, sus proporciones corporales, entre otros.
Incidencia:
En los países desarrollados, se estima que cada año acuden a los servicios de emergencias de los hospitales, entre 600-700 casos de trauma craneoencefálico por cada 100,000 niños entre las edades de 0-12 años y son hospitalizados por esta causa, 74 pacientes por cada 100,000 de este grupo etario.
El 30% de los traumas de cráneo se producen en los menores de 3 años y están relacionados con el inicio de la deambulación.
Los menores de 2 años sufren los golpes en sus hogares al caer de sus camas o sillas.
Los mayores de 2 años sufren estos eventos prevenibles durante actividades deportivas de contacto, recreativas como paseos en bicicleta o uso de patines, accidentes de tránsito, precipitaciones accidentales y otros.
Los adolescentes sufren estos traumas en accidentes de tránsito, deportes de contacto o actividades recreativas como montar bicicletas, motocicletas, patinetas y otros.
Entre un 80-90% de los traumas de cráneo se consideran lesiones menores o leves porque no comprometen el estado general del niño y no alteran su estado de conciencia. En el caso de los golpes de cráneo moderados o severos, se afecta el estado de conciencia y usted podrá observar algunos signos de alarma en su niño. Este tipo de trauma requieren evaluación profesional en los servicios de emergencias médicas.
Signos de Alarma para los Traumatismos de Cráneo:
Pérdida de conocimiento.
Convulsiones.
Somnolencia profunda o dificultades para despertarlo.
Cambios en su actividad habitual.
Dificultad para hablar o si el niño habla enredado.
Estado de confusión o desorientación.
Visión borrosa o doble.
Dificultades para mantenerse en pie.
Dificultades para caminar.
Irritabilidad o llanto inconsolable.
Dolor de cabeza intenso.
Sangrado por la nariz o las orejas.
Salida de un líquido transparente o claro por la nariz o los oídos.
Parálisis de alguna extremidad.
Dificultades para movilizar alguna de sus extremidades.
Pupilas dilatadas o asimétricas.
Vómitos excesivos (hasta 3 episodios de vómitos posterior a un golpe en la cabeza podría considerarse razonable por la sacudida o por el mareo).
Dato importante:
La mayoría de los golpes en la cabeza en menores de 5 años ocurren en el área frontal o en el área occipital por las características de su cráneo, sus proporciones anatómicas y la dinámica de movimiento en este grupo de edad. Busque primero en estos lugares.
Estimados padres, debes saber que actualmente no realizamos radiografías de cráneo de forma sistemática en los golpes de la cabeza. Si existen elementos al examen físico a criterio del profesional o la presencia de signos de alarma se solicitará una resonancia magnética nuclear cerebral o en su defecto, una tomografía axial computarizada del cráneo.
¿Qué debemos hacer en caso de un trauma de cráneo o golpe en la cabeza de sus hijos?
Verifique el sitio de la lesión y busque la presencia de alguna herida abierta, si existe alguna herida abierta y/o sangrante, haga hemostasia (detener el sangrado) aplicando presión sobre la herida de 5-10 minutos. Al detenerse el sangrado, lave la herida y evalué su profundidad, extensión y presencia de elementos extraños dentro de la herida; si la misma es profunda o extensa debe dirigirse a los servicios de emergencias.
Si no hay heridas abiertas y usted observa un hematoma en el sitio del golpe, aplique alguna compresa fría y realice presión sobre la misma durante unos 2-5 minutos para evitar un aumento del tamaño de este, esta acción también reduce el edema de los tejidos.
Si su niño tiene sueño y quiere dormir, permítale hacerlo. Necesita “resetearse” después del golpe, puede sentirse mareado o con ganas de vomitar, déjelo dormir. Evitar que se duerma es parte de un mito muy difundido que no es real.
Observe a su niño o niña en las siguientes 24 horas y vigile por la presencia de alguno de los signos de alarma descritos en este documento.
Administre un analgésico de acuerdo con su edad y peso como siempre le recomendamos. Puedes buscar el documentos sobre las dosis para peso y edad disponible en mi página web.
Medidas de Prevención para el trauma de cráneo en los niños:
Utilizar las sillas de retención vehicular adecuadas para la edad y el peso del niño de acuerdo con la clasificación internacional de seguridad aprobados. Deben estar colocadas en los asientos posteriores para los pasajeros del automóvil, debidamente instalados, asegurados y orientados mirando hacia atrás en los menores de 2 años.
Evitar el uso de andaderas. Estos aparatos son muy peligrosos y son la causa frecuente de fracturas de extremidades, heridas y traumas de cráneo severos.
Utilizar casco y equipo de protección en las actividades recreativas como conducir bicicleta, patinetas, monopatín, scooter, patines o en los deportes de contacto. Los cascos de protección reducen significativamente la severidad de los traumas en estas actividades.
Supervisión permanente y constante en las áreas de juego por parte de los padres.
Instalación de barandas de seguridad para separar las zonas de peligro dentro del hogar como la cocina, las duchas, las tinas, las escaleras y así, prevenir este tipo de accidentes.
Utilizar mallas de seguridad en ventanas, terrazas, balcones y zonas con riesgo de precipitación en los hogares.
Evitar dejar ventanas o puertas abiertas.
Utilizar barandas protectoras a los lados de la cama o camas de baja altura para los niños pequeños.
Colocar protectores en los bordes de los muebles y/o esquinas de estos.
Mantener los entornos ordenados para evitar golpear con objetos o juguetes, alfombras sueltas y caer en el piso.
Revisar las áreas de juego en el hogar y fuera del mismo para implementar medidas de seguridad y crear entornos seguros.
Enseñar educación vial a sus niños.