Constipación Funcional

Constipación Funcional

En pediatría se considera “constipación o estreñimiento funcional” a la retención anormal de materia fecal, con deposiciones de mayor tamaño y de una consistencia muy firme asociado a trastornos en la frecuencia de las evacuaciones, las cuales pueden producir dolor o molestias en el niño y que no se ha asociado a causas orgánicas. 

En el 95% de las veces, la causa de la constipación o estreñimiento en los niños es funcional, esto afecta significativamente la calidad de vida del niño y su familia.

Existen diferentes factores asociados a constipación funcional:

En muchas ocasiones la causa de esta situación clínica de su niño es multifactorial, es decir hay más de una de las siguientes situaciones enumeradas aquí:

  1. Periodos críticos en su alimentación: al nacer y tomar la decisión de ofrecer lactancia materna, al utilizar fórmulas infantiles, al inicio de la alimentación complementaria, al salir de casa para su educación en los preescolares o escolares y las decisiones que tomamos cada día con los alimentos que serán parte de su dieta.
  2. Cambios en las rutinas (el inicio escolar, viajes, cambios en los hábitos o las dietas).
  3. Entrenamiento muy precoz para el uso del inodoro.
  4. Fobia a los inodoros o bacinicas.
  5. Rechazo al uso de inodoros fuera de casa.
  6. Después de una enfermedad diarreica que produzca disminución de la cantidad de heces en el recto (lo que produce una disminución del estímulo para la eliminación de las heces por falta de distención del recto).
  7. Dietas muy restrictivas.
  8. Aporte insuficiente de fibra y agua.
  9. Auto-inhibición del reflejo de evacuación por miedo al dolor que presentan nuestros pequeños al evacuar, lo que a su vez empeora el problema existente.
  10. El niño está muy entretenido y pospone el momento de evacuar.
  11. Factores emocionales (estrés, ansiedad o problemas emocionales) que puedan comprometer la movimiento intestinal.
  12. Uso de ciertos medicamentos.
  13. Retraso en la maduración neuromuscular, por lo que algunos niños tienen un desarrollo más lento de los reflejos neuromusculares que controlan la evacuación.
  14. Dieta con alto consumo de alimentos ultraprocesados, alimentos astringentes y consumo exagerado de leche de vaca.
  15. Sedentarismo.

Los síntomas más frecuentes que podrás observar en su niño son:

Esta es una lista de los síntomas más frecuentes que podemos observar en los niños con esta situación para que consideres la posibilidad de la situación que te preocupa en tu niño:

  1. Evacuaciones < de 3 veces a la semana.
  2. Las heces son largas, duras, anchas que pueden obstruir el inodoro.
  3. Dolor durante la evacuación.
  4. Posturas retentivas por temor al dolor (doblan las rodillas y se esconden).
  5. Dolor y distención abdominal, quejas frecuentes de incomodidad en el abdomen.
  6. Pérdida del apetito.
  7. Vómitos.
  8. Infecciones urinarias a repetición o incontinencia urinaria.
  9. Se le puede palpar una masa en el abdomen.
  10. Depresión.
  11. Miedo al sentarse en el baño.
  12. Flatulencias.
  13. Incontinencia o escape fecal.
  14. Manchas escasas de sangre en las heces.
  15. Formación de fisuras anales.

Diagnóstico:

Es necesaria una consulta específica en la oficina para evaluar el problema en profundidad.

El diagnóstico está basado en la historia clínica y en los criterios de Roma IV. 

De acuerdo con esta clasificación el niño debe presentar al menos dos de los síntomas durante un mes (2 o menos evacuaciones a la semana, historia de retención fecal excesiva, evacuaciones dolorosas o duras, presencia de una gran masa fecal en el recto, heces muy voluminosas que puedan obstruir el inodoro).

Los criterios diagnósticos para el grupo de niños escolares y adolescentes (niños y jóvenes de 5 a 18 años) son:

  1. Dos o menos deposiciones a la semana.
  2. Historia de posturas retentivas o retención fecal voluntaria frecuente.
  3. Por lo menos un episodio por semana de incontinencia fecal.
  4. Historia de defecaciones dolorosas o heces duras.
  5. Obstrucción del sanitario por heces de gran tamaño.
  6. Presencia de gran masa fecal en el recto.

Como padres podríamos informarnos sobre la clasificación o escala de heces de Bristol para saber cómo deben ser las heces que se consideran normales y, las que no lo son (puedes buscar el archivo sobre “La Guía del Popó” con esta información que aparece aquí en los descargables de mi página web o en los contenidos de mi cuenta de Instagram).

Es importante recalcar que no se requieren exámenes adicionales para llegar al diagnóstico, a menos que la respuesta al tratamiento sea refractaria o que se presenten banderas rojas, porque recuerda que la causa del estreñimiento en niños es funcional, en el 95% de los casos. 

Recomendaciones sobre manejo y tratamiento:

Queridos padres el tratamiento y la respuesta exitosa al mismo, no es inmediata requiere de un cambio en los patrones de alimentación y de la adquisición de una serie de rutinas de las que todos en casa debemos participar, por lo tanto, tomará tiempo. Todos en casa debemos mantener la calma, adherirnos al plan de tratamiento para así, evitar la polifarmacia y para no preocupar o estresar a nuestros niños. Debemos realizar los siguientes pasos para tener mayor probabilidad de éxito:

  • Educarnos sobre este trastorno para poder comprenderlo mejor y ayudar al niño. 
  • Acudir a consulta para una mejor compresión, aclarar las inquietudes que surjan durante el tratamiento y para dar las pautas de los pasos a seguir. En algunos casos debo referir a tu niño con el gastropediatra.
  • En los casos severos, debemos inicialmente desimpactar las heces, para vaciar la ampolla rectal con el tratamiento indicado por su médico tratante en los servicios de emergencias.
  • Una vez completado el paso anterior se deben dar medicamentos de mantenimiento (laxantes) por 4-6 meses y de acuerdo con la evolución, evaluaremos la respuesta al medicamento. Hay varios tipos de laxantes en el mercado. El más utilizado es el polietilenglicol.
  • Realizar los cambios en la dieta ofreciendo la cantidad de fibra recomendada para su edad y de acuerdo con las necesidades de nuestros hijos.
  • Aumento en la ingesta de líquidos.
  • Aumentar la actividad física, ya que esto se ha asociado a un menor riesgo de estreñimiento funcional en preescolares.
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en magnesio puede mejorar el patrón de evacuaciones.
  • Entrenamiento para el uso del inodoro creando los horarios para defecar (aprovechar el reflejo ortocólico al levantarnos en la mañana y del reflejo gastrocólico que se activa después de comer). Fomentar el uso del baño sin presionar, creando un ambiente relajado.
  • Utilizar un soporte para que nuestros pequeños apoyen los pies.
  • Tener un diario de las defecaciones.
  • Apoyo psicológico en caso de ser necesario.
  • El medicamento se va a retirar de forma gradual dependiendo de la respuesta clínica del niño y cuando hayan cambiado los hábitos de alimentación.
  • Debemos saber que la mayoría de las veces el tratamiento es efectivo al realizar todas las medidas citadas con anterioridad.