Las Pantallas en la Infancia y la Adolescencia

Las Pantallas en la Infancia y la Adolescencia: Gestión de Uso

El uso de pantallas en la infancia y la adolescencia ha experimentado un aumento exponencial en las últimas dos décadas, impulsado por la masificación de dispositivos móviles, el acceso a internet y la creciente digitalización de las actividades cotidianas. Esto apenas comienza porque en los últimos dos años podemos palpar la presencia de aplicaciones con inteligencia artificial que permite realizar labores cotidianas complejas y de muchas horas a solo unos escasos segundos. Los estudios recientes estiman que en promedio, los niños de entre 8 y 12 años pasan entre 4 y 6 horas diarias frente a pantallas, mientras que los adolescentes superan las 7 horas diarias, sin contar el tiempo dedicado a tareas escolares virtuales, de acuerdo a una publicación del año 2021 de Rideout & et. Al. disponible en The Common Sense Census.

Este fenómeno plantea preocupaciones clínicas y epidemiológicas importantes en relación con el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de nuestros niños y adolescentes. El impacto de este comportamiento es global, ya que el problema es palpable en muchas culturas, muchas regiones y países del mundo. La evidencia acumulada vincula el uso excesivo de pantallas con múltiples riesgos: alteraciones del sueño, sedentarismo, sobrepeso y obesidad, trastornos de atención, dificultades en el desarrollo del lenguaje, aumento de síntomas ansiosos y depresivos, conductas de riesgo, ciberbullyng, así como un deterioro en la calidad de las interacciones familiares y escolares (AAP, 2016; WHO, 2019).

Ante este escenario, surge una pregunta clave para los equipos de salud, educadores y familias: ¿cómo gestionar y controlar el uso de pantallas de manera efectiva, basada en evidencia y adaptada a cada etapa del desarrollo? En este pequeño texto te ofrezco mis recomendaciones sobre como gestionar este problema común y creciente en los hogares con los niños y adolescentes.

Te recuerdo que hay verdaderos casos de adicción y situaciones desbordantes que pueden poner en riesgo a los adultos supervisores que debes considerar. Es real, lo hemos visto en las noticias y redes sociales, que algunos niños se salen de control cuando sus padres intentan limitar o restringir el acceso a internet, por lo tanto no debemos dar consejos a la ligera. En estas situaciones el manejo es más complejo y requiere del apoyo de profesionales de la salud mental. Recuerda estimado pediatra que nuestra atención como profesionales de la salud en el área pediátrica esta dentro del ambito del manejo clínico en el contexto de la atención primaria especializada, pero hay pacientes que requieren otras evaluaciones que van más allá de la dimensión preventiva, de nuestro rol y competencia. 

Te comparto mi resumen sobre algunos consejos que puedes sugerir como profesional de la salud o implementar como padre o madre en tu hogar. Este es mi TOP TEN con 10 claves para gestionar y controlar el uso de las pantallas a tus hijos en el mundo digital actual:

  1. Leer, aprender e instruirnos sobre tecnología y redes sociales. No debemos vivir a espaldas de esto, está aquí y debemos aceptarlo. Debemos aprender a gestionar la utilización de herramientas de inteligencia artificial.
  2. Evitar la exposición a dispositivos electrónicos en menores de 6 años. Esto no debe ser negociable ni deben existir relatividades. En la primera infancia el bebé debe aprender relaciones sociales, gestionar sus emociones y aprender a ser un humano y esto solo puede aprenderse con la conexión de otros seres humanos.
  3. Restringir el uso de pantallas en menores de 12 años y estimular actividades físicas al aire libre y entornos socializadores con sus pares. La comunicación, aprender a jugar o trabajar en equipo es vital para nuestro desarrollo como sociedad.
  4. Prohibir participar en redes sociales hasta los 16 años. Existen muchos peligros por la exposición temprana a “extraños” en los medios digitales, juegos en línea en tiempo real con desconocidos es uno de los sitios preferidos de los depredadores sexuales.
  5. Establecer reglas por escrito sobre uso de dispositivos electrónicos en el hogar. Repasarlas frecuentemente en familia. Momentos del día para su uso, tiempo en los dispositivos, restricciones, evitar su utilización al momento de comer y compartir en familia.
  6. Al entregar un celular o algún tipo de pantalla, hacerle entender al niño que el celular pertenece a sus padres y que se le otorga un derecho de uso de acuerdo a su conducta. Puede hacerse un contrato de uso por escrito, hay muchos ejemplos disponibles en internet y ejemplos de contratos que sus hijos podrían firmar.
  7. Prohibir el uso de dispositivos electrónicos en las comidas, en las reuniones familiares, visitas a la casa de la abuela y familiares. También los adultos deberíamos propiciar conversaciones en las que participen los adolescentes y niños para transmitirles experiencias y sabiduría; asi como también escuchar sus preocupaciones, temores e inseguridades.
  8. Las pantallas siempre deben estar a la vista y disponibles para los adultos. Por supuesto, evitar que se encierren en sus cuartos o que te escondan los contenidos que consumen. Es cierto que tienen derecho a su privacidad pero hay algunos riesgos como la pornografía, consumo de sustancias y grupos misóginos con ideas violentas. Nuestra función como profesionales de la salud es salvaguardar la infancia y el de los padres proteger a sus hijos.
  9. Configura los controles parentales y restringe el Wi-Fi a ciertas áreas en cierto horarios. Esto puede parecer difícil para un ser humeno común y corriente, pero estas alternativas están disponibles en los dispositivos y no se necesita mayor preparación. Si aún tiene dificultades, pregúntele “al tío técnico versado de su familia” en asuntos tecnológicos y muy probablemente, sabe como hacerlo.
  1. Los padres deben dar el ejemplo. Esta es la parte más difícil.

Friendly Reminder:

Tu hijo necesita compañía emocional, guía y orientación escúchalo y habla sobre lo que ve. Los dispositivos no son niñeras digitales.Mamá, Papá, tía y abuelos: Estar presente es más importante que estar conectado.