Recomendaciones para el Manejo de la Diarrea en el Hogar

Recomendaciones para el Manejo de la Diarrea en el Hogar

La diarrea se define como un aumento en el número de las deposiciones y un cambio en la consistencia de estas; los padres y cuidadores podrán observar unas evacuaciones líquidas, aguadas o muy blandas con más frecuencia de lo habitual y por supuesto, con mal olor.

La diarrea o gastroenteritis puede ser producida por una diversa variedad de situaciones como: virus, bacterias o sus toxinas, parásitos, intolerancia a la lactosa, alergias alimentarias, uso de antibióticos o como efecto secundarios al uso de algunos medicamentos, enfermedades inflamatorias intestinales, consumo excesivo de azúcar, entre otras.

A igual que en el caso de otras enfermedades en las edades pediátricas, los virus representan la causa más frecuente en esta enfermedad. 

El cuadro clínico de una gastroenteritis en algunos casos se caracteriza por un inicio con vómitos y fiebre o por la aparición súbita de dolores abdominales tipo cólicos, que pueden ser muy intensos seguidos de una diarrea que puede durar de 3 a 5 días. Otros síntomas que pueden presentar los niños con gastroenteritis son:

  • Fiebre.
  • Pérdida del apetito.
  • Náuseas (sensación desagradable antes de vomitar).
  • Mareos.
  • Vómitos.
  • Pérdida de peso.
  • Deshidratación.

Busque los signos de deshidratación en niños:

Te enumero una lista de algunos de los signos más frecuentes de deshidratación en pediatría que pueden guiarte para determinar si es necesario acudir a los servicios de emergencias pediátricas:

  • Somnolencia, decaimiento de su estado general, irritabilidad, intranquilidad, sueño profundo o prolongado.
  • Rechazo a los alimentos. 
  • No ha orinado en las últimas 6 horas.
  • Orina concentrada.
  • Fontanela anterior deprimida en el caso de los recién nacidos y lactantes.
  • Ojos hundidos con o sin llanto sin lágrimas.
  • Boca seca, saliva pegajosa, filante o ausencia de la misma.
  • Piel seca o fría.
  • Taquicardia, pulsos débiles y acelerados.
  • Llenado capilar lento.
  • Respiración rápida.
  • Al pinzar la piel particularmente en el abdomen, podrá observar que la piel se retrae y regresa a la normalidad muy lentamente.

Medidas en caso de diarrea:

El principal riesgo en los cuadros diarreicos es la deshidratación, sus cuidados deben ir dirigidos a evitar la misma. Antes de pensar en la necesidad de algún medicamento, realice las siguientes acciones:

  1. Permita que su hijo “descanse”, es posible que no tenga deseos de comer alimentos sólidos o rechace los mismos porque no se siente bien. Ofrezca líquidos y aumente el aporte de los mismos. Evite soluciones hidratantes comerciales con colorantes y azúcar. No ofrezca lácteos. No utilice bebidas gaseosas, ni té, ni café.
  2. Ofrezca agua, sales de hidratación oral, caldos, sopa, algún otro líquido claro, cubos de hielo algo derretidos o paletitas de leche materna que usted sostenga y por supuesto, con su supervisión.
  3. Inicialmente en algunas gastroenteritis, hay la presencia de vómitos junto con diarrea. En estas situaciones ofrezca los líquidos en cantidades reducidas:
  • Para los lactantes (menores de 2 años): ofrezca 1 cucharada de sales de hidratación oral con electrolitos cada 15–20 minutos o tomas más frecuentes de leche materna, limitando los tiempos de succión para evaluar tolerancia y la aparición de nuevos episodios de vómitos. En los bebés con reflujo es díficil hacer la diferencia.
  • Para los niños pre-escolares y escolares: se puede ofrecer 1–2 cucharadas (media onza a una onza) con algún carrizo o pajilla, cada 15 minutos de sales de hidratación oral con electrolitos, cubitos de hielo, refrescos de limón, un caldo claro o algún jugo diluido, como por ejemplo el de manzanas.
  • Para los niños mayores y adolescentes, podrían realizar tomas frecuentes de líquidos claros en un volumen mayor de 2-4 onzas. 
  1. Si tolera sin vomitar los líquidos en pequeñas cantidades, aumente progresivamente la cantidad de líquidos a su bebé.
  2. Si no presenta vómitos. Procure ofrecer los líquidos mencionados, especialmente luego de cada evacuación e iniciar con algunos alimentos que la mayoría de los niños con gastroenteritis toleran muy bien, como por ejemplo:
  • Para los recién nacidos y lactantes: ofrezca lactancia materna a libre demanda o la fórmula infantil que utiliza su bebé con normalidad.
  • Para los pre-escolares y escolares: ofrezca una dieta blanda (arroz, banana, manzana, pan, cereales, galletas saladas, papa, otoe, ñame, plátano, yuca, pollo, pavo, sopas, fideos, camote, agua de coco, alimentos hervidos o asados).
  1. Sales de hidratación oral:
  2. Probióticos:
  3. Zinc:
  4. Medicamentos antidiarreicos:

Signos de Alarma en el caso de diarrea y situaciones en las que debe acudir a los servicios de emergencias inmediatamente: 

  • Si presenta signos de deshidratación.
  • Si las evacuaciones diarreicas son: oscuras, con presencia de sangre o coágulos de sangre, moco o pus.
  • Si el abdomen se encuentra distendido, globoso, abultado, duro, hinchado o doloroso.
  • Si hay cambios de coloración en el abdomen.
  • Si es un recién nacido o neonato (bebé menor de 1 mes).
  • Si hay fiebre elevada > 38.5 grados centígrados.
  • Si hay vómitos abundantes.
  • Si ocurre una convulsión.
  • Si hay la aparición súbita de lesiones en la piel.
  • Si la diarrea no remite en pocos días.

Prevención de las diarreas:

  • Lactancia materna durante los primeros 6 meses.
  • Vacunación contra el rotavirus.
  • Utilización de agua potable.
  • Lavado de manos con agua y jabón al menos 20 segundos, especialmente en estas situaciones: antes y después de cambiar pañales, antes de la preparación de alimentos, de la manipulación de basura y después de ir al baño.
  • Reforzar el lavado con uso de alcohol gel al 70.
  • Cocinar bien los alimentos.
  • Lavado y esterilización de los biberones.

Por supuesto, estas recomendaciones no reemplazan la evaluación médica por un profesional de la salud idóneo, ni sustituye una visita a los servicios de emergencias médicas si la situación lo amerita. La lectura de esta publicación o memorización de la misma, tampoco le otorga facultades ni competencias médicas. Este texto no capacita al lector en el reconocimiento de signos de alarma que requieran atención médica hospitalaria, factores de riesgos para cada una de las situaciones descritas, ni le instruye en relación a los efectos secundarios de los medicamentos. Los fármacos descritos son los de uso común al momento de la redacción de esta publicación y dejo constancia que la indicación para el uso de los mismos pueden cambiar en los próximos meses. Esta publicación solo pretende brindar una guía práctica a los padres para el manejo de estas situaciones en casa.